Entidades y tradiciones culturales en Santa Susanna
Esbart dansaire de Santa Susanna
El "esbart dansaire" tiene sus raíces en los años cincuenta, cuando un grupo de jóvenes de un pequeño pueblo de Cataluña decidió representar las danzas propias de su tierra en todas las fiestas que se realizaban en el pueblo y alrededores. Actualmente cuenta con dos grupos de danzadores: uno de veteranos y otro infantil. La finalidad del esbart es interpretar danzas tradicionales de todo Cataluña, desde las zonas de alta montaña hasta las danzas relacionadas con la marina y la actividad pesquera, con la vendimia o las danzas más ceremoniales, pero manteniendo siempre la más pura fidelidad hacia el baile y el vestuario original. Otra de sus resoluciones fue recuperar el "Contarpàs de Santa Susanna", el único baile original de este pueblo.
Los gigantes de Santa Susanna
Sidru y Susanna son los gigantes de Santa Susanna. Nacieron fruto del esfuerzo del esbart dansaire de la localidad. Son un símbolo que recuerda la historia del pueblo y su identidad. Sidru pesa treinta kilos y mide unos tres metros y medio de altura y Susanna pesa veintiocho kilos y mide unos diez centímetros menos que su pareja.
Se presentaron al pueblo y se bautizaron con los nombres con los que se conocen el 26 de julio de 1998, coincidiendo con el acto de inauguración de las dos nuevas campanas de la iglesia parroquial. Desde ese día, por todos los pueblos donde van representan a un joven leñador de los bosques de Santa Susanna y a una joven "pubilla" (heredera) de la plana que se enamoraron un 11 de agosto mucho tiempo atrás. El encuentro, con las palabras de sus propios padres del esbart, resultó ser así: "He aquí que, hace mucho tiempo, en nuestro pueblo vivían Sidru y Susanna. Sidru vivía y trabajaba en el bosque. Era un chico alto y de buena planta, fuerte y valiente, a quien el trabajo no asustaba. Se levantaba todos los días de madrugada, para cortar leña y preparar carbón en el bosque. Pero llegó esa edad en la que suspiraba por encontrar a una chica. Así que Sidru, una mañana de agosto, se puso el traje más nuevo y se bajó al pueblo, donde celebraban una gran fiesta. En seguida vio a Susanna, la heredera de una masía de la plana, rodeada de los campos que su familia trabajaba desde hacía muchas generaciones. Ella era alta y bien plantada como él y con una sonrisa y una melena rubia que le hicieron saltar el corazón. En la misa se sentó a su lado, le ofreció bailar con él la primera sardana y en el baile de la tarde ya no se separaron ni un momento. Al cabo de un año se casaron y hubo un gran banquete en la masía de la plana. Su hogar rápidamente se llenó de chiquillos, alegrándolo, y se convirtió en lugar de reunión de muchos parientes y amigos".
La Gracieta
Prueba de este amor fue el nacimiento de la gigantona que un año después, en la fiesta mayor de 1999, se bautizó con el nombre de Gracieta, recordando así una de las ermitas de Santa Susanna, la virgen de Gracia.
Los cabezudos y los dulzaineros
Los gigantes son seguidos a lo largo de las calles de los pueblos de Cataluña por parte de algunos de los doce cabezudos que se estrenaron también en ese julio de 1998. Y todos juntos animan a aquellos que siguen atentos el recorrido con la música de los dulzaineros. Actualmente, la panda de los gigantes cuenta con una treintena de componentes y ocho de ellos forman el grupo de dulzaineros (seis dulzainas, un timbal y un bombo).
Asociación de Amigos de la Sardana Santa Susanna
La Asociación de Amigos de la Sardana se constituyó el 23 de abril de 2005. Organizan audiciones y bailes de sardana a lo largo del año.






